La música nunca dejará de ser política y The Strokes lo acaban de confirmar. En su presentación del segundo fin de semana del Coachella 2026, además de tocar sus mejores canciones, decidieron cerrar con Oblivius. Durante el coro de la canción que decía “What side you standing on?” (¿De qué lado estás?), presentaron imágenes de personas ultimadas por la CIA, además del vídeo del bombardeo de la última universidad de Gaza.
Sin embargo, se presenta una contradicción que es difícil ignorar. La banda neoyorquina cobró millones de dólares por su presentación en el festival, y de manera muy cómoda condenaron los hechos desde sus privilegios. Además, su mensaje puede debilitarse al estar dirigido a un público que no busca criticar el sistema-mundo actual y solo está esperando la presentación de Justin Bieber (Algo que es totalmente válido en ese tipo de festivales: chutarse una banda que no quieres ver mientras esperas a la siguiente).
Pero imaginemos esto: un influencer se toma una fotografía con su outfit de miles de dólares mientras detrás se presenta la fotografía de Salvador Allende en las pantallas gigantes solo para que después siga una leyenda que acusa al gobierno de los Estados Unidos de aniquilar a quienes no son útiles para sus fines políticos. El objetivo se cumple y obliga a ese público tan estéril a consumir el mensaje incómodo. Es un sabotaje estético.
Posterior a Salvador Allende, se instauró la dictadura militar de Augusto Pinochet. Su régimen se dedicó a torturar, asesinar y desaparecer sistemáticamente a personas de Chile; los números indican que fueron aproximadamente 3,200 las víctimas. Uno de los casos más mencionados fue el de Víctor Jara, intérprete de “El Derecho de Vivir en Paz”, quien fue asesinado en 1973.
La presentación de The Strokes el 18 de abril se suma a una serie de conciertos que critican y señalan las acciones políticas de EUA. Uno de ellos fue el de Bad Bunny en el Super Bowl LX, mismo que fue fuertemente criticado desde la “paradoja de los rebeldes”, donde fácilmente también podría insertarse el concierto de los neoyorquinos.
Esta paradoja sostiene que incluso la crítica más fuerte al sistema es cooptada y usada como mercancía para mantener al mismo sistema que se critica. Lo sucedido el 18 de abril en el Coachella no buscaba que el público se identificara con una protesta masiva, sino que generó incomodidad al presentar el video de cómo fue bombardeada la última universidad en Gaza, donde el derecho a la vida y la educación de los palestinos se vieron totalmente violados. Esta imagen no adornó la estética del concierto para las fotos del Instagram, sino que la rompió totalmente.
En redes sociales se habla de la posibilidad de que la banda de los adolescentes de 40 años ya no se vuelva a presentar en el festival después de lo sucedido. Si es así, rompieron con esa paradoja al ser demasiado arriesgados para el estatus de un festival que no tiene problemas con presentaciones que se basan en el uso de YouTube desde una laptop.
“La vida es muy corta, pero la viviría por ti”, dice Julian en la canción de Selfless. Y si la vida es tan corta, ¿de qué lado estamos? Más allá de los nombres y los adjetivos, no creo que el lado de una organización terrorista que no tiene problemas con asesinar a niños frente a sus compañeros de la escuela sea el correcto.


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