De críticos a millonarios: el milagro Morelos

No llegaron al Estado de Morelos por mérito, ni por vocación de servicio, llegaron “literalmente” porque prestaron una casa. Así, Carlos y César Pérez Herrera los llamados “sobrinos” de la gobernadora Margarita González Saravia, son hoy uno de los secretos peor guardados del gobierno de esa entidad: hombres de negocios enquistados en las decisiones del poder público, moviendo dineros, acomodando contratos y cobrando favores con intereses.

 

Una casa a cambio de un gobierno, así de sencillo y de escandaloso; la residencia que sirvió como casa de campaña tiene hoy su precio y ese precio se paga con influencia, con acceso y con decisiones económicas que benefician a sus empresas. No son funcionarios, son acreedores del poder y Morelos está pagando esa deuda.

 

Hay que recordar que mientras el movimiento de Andrés Manuel López Obrador ganaba calles y conciencias, Carlos Pérez Herrera posaba en fotografías con Claudio X. González el operador político más declarado contra la 4T, el hombre que, se dice, financió y articuló la oposición más feroz contra el proyecto morenista. No era una coincidencia, era una declaración de principios.

 

Carlos militó desde COPARMEX en la cultura del privilegio empresarial que AMLO desafió. Criticó, atacó, descalificó y después, cuando el viento cambió, encontró la forma más cómoda de sobrevivir; pegándose a quien ganó. No fue adaptarse, fue traicionar a los dos lados… AÚN HAY MÁS.

 

ENTRE OTRAS COSAS: Margarita González Saravia no hubiera llegado a la gubernatura sin el apoyo Andrés Manuel López Obrador, quien la señaló y respaldó. El movimiento que él construyó durante décadas la llevó al cargo que hoy ostenta y en pago a esa deuda histórica, la mandataria morelense tiene incrustados en su gobierno a hombres que combatieron ese mismo movimiento. Eso tiene nombre: traición, no es pluralismo, ni diálogo, mucho menos apertura, ha sido, en pocas palabras, darle el control del gobierno de Morelos a quienes nunca quisieron que existiera.

 

Lo obsceno no es que estén, sin lo que hacen estando. Los Pérez Herrera no llegaron a servir, llegaron a cobrar. Las decisiones económicas del estado pasan directa o indirectamente por sus intereses. Los empresarios que antes veían en ellos socios hoy los ven como puerta de acceso al gobierno que se ha convertido en una oficina de negocios privados; modelo que conoce bien el exgobernador Graco Ramírez. Los que sobreviven sexenios en Morelos saben exactamente cómo funciona: cambias de camisa, guardas tus contactos y esperas el momento de volver a facturar. Los Pérez Herrera encontraron su momento… AL TIEMPO

 

LA DE HOY: A la gobernadora González Saravia le urge una explicación pública. ¿Qué papel juegan exactamente Carlos y César Pérez Herrera en las decisiones de su gobierno? ¿Qué contratos, qué empresas, qué beneficios han obtenido desde que ella llegó al poder?

 

Morelos tiene feminicidios sin resolver, universidades en crisis, municipios sin seguridad, ciudadanos esperando respuestas y tiene a los sobrinos del favor cobrando su factura desde adentro y Margarita Saravia, la gobernadora sigue pensando que el cáncer viene de fuera… HASTA LA PRÓXIMA

 

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