La humanidad podría enviar a sus primeros expedicionarios hacia el sistema estelar más cercano gracias al proyecto Chrysalis, un diseño de nave intergeneracional capaz de transportar hasta 2.400 personas en un viaje de ida sin retorno a Alfa Centauri.
La iniciativa, presentada en el concurso Project Hyperion, plantea una travesía de 40 billones de kilómetros que tomaría alrededor de 400 años, un lapso en el que múltiples generaciones nacerían y morirían a bordo antes de llegar a destino.
Los viajeros interestelares arribarían al planeta Próxima Centuri b. El concepto de Chrysalis, que por el momento es absolutamente hipotético, se sustenta en una estructura tubular de 58 kilómetros de longitud, que gira continuamente para generar gravedad artificial. La nave se construiría en capas concéntricas, distribuyendo funciones que irían desde la producción de alimentos hasta instalaciones industriales avanzadas.
La capa más interna acogería la zona de producción de alimentos, con ambientes controlados para cultivar plantas, hongos, microbios, insectos y criar ganado. Además de garantizar la autosuficiencia nutricional, se mantendrían biomas diversos, desde bosques tropicales hasta climas boreales.
Los autores explican en el resumen de su proyecto que una segunda envoltura tendría áreas comunes: parques, colegios, hospitales y bibliotecas. El diseño busca reproducir un entorno terrestre con espacios de ocio y aprendizaje, donde el sentido de comunidad y la educación de los jóvenes se mantengan vigentes a lo largo de siglos.
La siguiente capa está dedicada a la actividad productiva: laboratorios farmacéuticos, centros de reciclaje y talleres de manufactura estructural. Finalmente, la sección exterior funcionaría como almacén de recursos, maquinaria y repuestos, operada en gran parte por robots para minimizar el desgaste físico de los colonos y optimizar la gestión logística en un entorno hostil y aislado.
En el centro de Chrysalis se ubicaría el núcleo de comunicaciones y los vehículos de descenso a Proxima b, el exoplaneta potencialmente habitable orbitando Alfa Centauri. Aquí estarían los sistemas de mando y los lanzadores que, al llegar al sistema estelar, permitirían el envío de grupos humanos a la superficie del planeta, donde podrían establecer la primera colonia extraterrestre permanente más allá de la Luna y Marte.
Cada una de las secciones se alimentaría mediante reactores de fusión nuclear, una tecnología aún en fase de desarrollo, pero esencial para sostener la vida y los sistemas de la colonia flotante durante siglos.
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