Hay traiciones que se disfrazan de pragmatismo, la de Javier
Bolaños Aguilar es de las que no tienen disculpa. Este veracruzano, ex
presidente de la Cámara de Diputados, militante de hueso
colorado del PAN que combatió con saña al movimiento de Andrés Manuel
López Obrador cuando fue legislador federal, no solo con palabras,
estuvo ahí el 1 de diciembre de 2006 cuando la bancada panista tomó la
tribuna de San Lázaro 76 horas antes de la ceremonia para blindar la investidura
exprés de Felipe Calderón, ese
acto apresurado quedó en la memoria colectiva como uno de los momentos
más oscuros del panismo en el poder. Bolaños estuvo ahí; fue
parte de eso y tuvo la desvergüenza, hasta hace unos días de cobrar
nómina en el gobierno de Margarita González Saravia.
ENTRE OTRAS COSAS: Javier Bolaños Aguilar hasta hace unos
días secretario ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua (Ceagua)
en el gobierno de Morelos; un cargo que, para él, no era un destino: era un
trampolín. Porque Bolaños no tan simple, no quería agua, quiere Cuernavaca.
Todo apunta a que desde la Ceagua construyó su plataforma para buscar la
presidencia municipal de la capital morelense. El operador que lo
mueve en las sombras tiene nombre y apellido: Carlos Arturo Tercero Solís
y el hilo que conecta todo llega directo a la oficina de la gubernatura,
encabezada por Héctor Javier García Chávez. No es especulación, García
Chávez presidió en representación de la gobernadora la primera sesión ordinaria
de 2025 de la Junta de Gobierno de la Ceagua, donde Bolaños fungió como
secretario técnico. La foto ya
estaba tomada, la operación en marcha.
Otro veracruzano, otro panista, otro hombre que aprendió
que en este país el poder se capitaliza, Carlos Arturo Tercero Solís fue
el coordinador general de comunicación política del gobierno de Marco
Antonio Adame, manejó un presupuesto millonario durante años, La justicia
lo alcanzó; fue imputado por falsificación y uso de
documentos falsos. El proceso fue sobreseído después de que la víctima
“llegó a una negociación conciliatoria” y el fiscal declaró no tener
pruebas suficientes. En México, a
eso se le llama impunidad con otro nombre. Hoy, ese mismo Carlos Tercero
es el operador de la apuesta de Bolaños por la alcaldía de
Cuernavaca.
LAS PREGUNTAS: Hay una pregunta que nadie en el entorno
de González Saravia quiere responder: ¿Cómo es posible que un
exdiputado panista que defendió a Calderón y combatió al lopezobradorismo
haya ocupado un puesto estratégico en su gabinete? Bolaños
renunció al PAN y hoy milita en Morena.
Los que saben, dicen, que el cambio de camiseta no fue ideológico
fue un cálculo frío de supervivencia política y Margarita González
Saravia lo recibió con los brazos abiertos, traicionando a quienes
la apoyaron para llegar a la gubernatura.
¿Permitirá la gobernadora González Saravia que García Chávez
use la Oficina de la Gubernatura como agencia de posicionamiento electoral
para Bolaños y su operador Tercero? ¿Habrá alguien en Morelos que
tenga la dignidad política de frenar la imposición de un
reciclado panista para la capital del estado?…


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