Las afecciones de piel representan el 36% de las enfermedades en perros1,2, siendo la comezón, el signo más común que origina 3 de cada 10 visitas al veterinario3. Las causas detrás de este signo se relacionan con diversas patologías que pueden ir desde presencia de parásitos hasta condiciones crónicas como la dermatitis. Especialistas advierten la importancia de la atención especializada y oportuna para brindar tratamientos adecuados y evitar complicaciones agravantes.
La presencia de parásitos en la piel de los perros, que a menudo se normaliza, representa un tema prioritario de salud animal. Agentes como pulgas, garrapatas o ácaros son capaces de provocar problemas en la piel que, si no se controlan a tiempo, pueden derivar en enfermedades inflamatorias como la dermatitis alérgica y atópica, que, a su vez, pueden llegar a desencadenar problemas en el oído. Estas afecciones no solo deterioran la piel, sino que impactan profundamente en la calidad de vida de las mascotas, afectando su descanso, generando irritabilidad, problemas de conducta y dificultando la convivencia con sus tutores.
En México, la dermatitis alérgica por pulgas representa cerca del 28% de los casos4 y se origina por la reacción a proteínas presentes en la saliva de estos parásitos. Por su parte, la dermatitis atópica afecta entre el 20% y el 30% de los perros5 y suele manifestarse desde etapas tempranas, entre los 4 meses y los 3 años.6 Ambas condiciones comparten un componente inflamatorio persistente que se traduce en prurito intenso, lesiones cutáneas y, en muchos casos, infecciones secundarias.
Los signos más frecuentes en perros incluyen prurito intenso y constante, enrojecimiento de la piel, manchas de saliva por el lamido excesivo, pérdida de pelo localizada, piel engrosada o más oscura, aparición de caspa o escamas y lesiones por rascado que pueden derivar en infecciones secundarias y mal olor.
“Antes de profundizar en diagnósticos como dermatitis atópica o dermatitis por pulgas, es fundamental eliminar la variable parasitaria. Si no se controla desde el inicio, puede confundir el cuadro clínico y dificultar la toma de decisiones terapéuticas”, explicó Alejandro Sánchez, Médico Veterinario y Gerente Técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal en México.
En este escenario, el manejo dermatológico parte de dos frentes: por un lado, el control sistémico de ectoparásitos, que permite eliminar pulgas, garrapatas y ácaros desde el interior del organismo e interrumpir su ciclo de vida. Y, por otro lado, cuando el origen del problema está asociado a dermatitis alérgica o atópica, el enfoque debe dirigirse al control del prurito y la inflamación, mediante tratamientos que actúan sobre las vías inmunológicas involucradas. Abordar ambas dimensiones de forma conjunta es clave para reducir la comezón, evitar recaídas y mejorar la calidad de vida del paciente.
Piel y oído como un mismo eje cuando el problema avanza
Cuando estos factores no se atienden desde el inicio, el problema puede desencadenar otros padecimientos. Se estima que, con sus respectivas variables, hasta un 80% de los perros con dermatitis atópica desarrollan otitis externa a lo largo de la enfermedad7, evidenciando que piel y oído forman parte de un mismo eje inflamatorio.
“La otitis externa es una enfermedad multifactorial en la que intervienen factores primarios como alergias y parásitos, así como bacterias, levaduras y factores ambientales que agravan el cuadro. De no abordarse de forma integral, puede evolucionar hacia cuadros recurrentes o crónicos”, detalló el Médico Veterinario de MSD Salud Animal en México, Alejandro Sánchez.
Como parte de su enfoque en dermatología, MSD Salud Animal refuerza su apuesta en el manejo de la otitis externa con Mometamax® Ultra, una solución de dosis única, la cual fue presentada en el marco del Congreso Veterinario de Dermatología celebrado del 4 al 6 de marzo en Mérida, Yucatán.


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