El dinamismo del crédito en México está redefiniendo la forma en que las empresas entienden el riesgo. En 2026, los otorgantes operan en un mercado donde crecer ya no depende de aprobar más créditos, sino de hacerlo con mayor precisión. En este contexto, la capacidad de interpretar información crediticia confiable y convertirla en decisiones estratégicas se vuelve un factor clave para proteger la rentabilidad y mantener saludable la cartera.
Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito, Sociedad de Información Crediticia (SIC) con más de 20 años de experiencia en el sector, explica que la situación económica actual del país pide un cambio en la forma en que las organizaciones toman decisiones. “Hoy, la información crediticia es la herramienta más sólida para diseñar estrategias comerciales, ajustar las condiciones al perfil de cada cliente y anticipar comportamientos que impactan los resultados finales”.
Con un crecimiento económico estimado por la OCDE de sólo 1.2% para México en 2026, según el Banco de México (Banxico) y una mayor demanda de crédito, el mensaje es clave: es momento de utilizar la información crediticia con estrategia.
Del control a estrategia
La desaceleración económica también puede verse como una oportunidad para las empresas a extraer más valor de la información disponible. Círculo de Crédito comparte cuatro acciones que marcan la diferencia entre las compañías que mantienen su crecimiento y las que apenas sostienen operaciones:
Ampliar la lectura más allá del score: Analizar patrones de comportamiento, evolución del perfil y señales tempranas permite tomar decisiones con mayor precisión. “Para los otorgantes, detectar variables que antes eran ignoradas abre oportunidades de colocación y de negocio, que de otro modo se perderían”, agrega Ruiz Palmieri.
Ajustar condiciones según el perfil y momento del crédito: Definir montos, plazos y esquemas con base en datos actualizados, en lugar de aplicar reglas uniformes. Adaptar los productos al momento de madurez del cliente impulsa una mayor retención y rentabilidad.
Dar seguimiento durante todo el ciclo del crédito: Monitorear cambios relevantes en el comportamiento crediticio hace posible anticipar riesgos y actuar antes de pasar de vigente a vencido. Las alertas tempranas activan procesos de retención o reestructura que protegen tanto al otorgante como al receptor, lo que fortalece la relación comercial.
Usar la información también al cierre del ciclo: Integrar información crediticia en las estrategias de cobranza y recuperación mejora los resultados y reduce pérdidas. Conocer el perfil completo del cliente impulsa el diseño de esquemas de negociación más efectivos.
“Las empresas que integran la información crediticia a lo largo de todo su ciclo comercial obtienen mejores tasas de aprobación, gestionan mejor el riesgo y construyen carteras más rentables. Por ello, trabajamos para que cualquier organización —sin importar su tamaño o sector— convierta su información en decisiones que generen resultados medibles y sostenibles en el tiempo”, concluye Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito.


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