La partería tradicional: construir una atención materna desde las comunidades

La atención materna comienza mucho antes de que una mujer llegue a un hospital, comienza en su comunidad, en las personas a quienes confía sus preocupaciones, en los saberes que acompañan su embarazo y en las redes de apoyo que le permiten reconocer cuándo necesita atención médica, y en muchas regiones de México, las parteras tradicionales han sido fundamentales en este acompañamiento durante generaciones.

Su labor va más allá de atender un nacimiento, conocen a las mujeres, sus familias y sus comunidades; las acompañan durante el embarazo, están presentes en el parto y continúan brindándoles apoyo durante el puerperio, esta cercanía les permite identificar necesidades y preocupaciones que no siempre se manifiestan en una consulta médica, su experiencia constituye una aportación valiosa para fortalecer la atención materna en nuestro país.

Reconocer su importancia exige superar una visión que históricamente ha colocado los conocimientos tradicionales al margen de los servicios formales de salud, no se trata de idealizar una práctica ni de establecer una competencia entre saberes, sino de construir relaciones de respeto y colaboración en las que la experiencia comunitaria y el conocimiento clínico contribuyan, desde sus respectivos ámbitos, al bienestar de las mujeres y sus recién nacidos.

Desde el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Sexual y Reproductiva, tenemos el compromiso de fortalecer las políticas de salud materna y perinatal con perspectiva de género y respeto a los derechos humanos, esto implica promover una atención centrada en las mujeres, reconocer la diversidad cultural de las comunidades y favorecer la coordinación entre quienes participan en el cuidado durante el embarazo, el parto y el puerperio.

La interculturalidad no puede quedarse en una declaración de buenas intenciones, se construye cuando las instituciones escuchan sin prejuicios, valoran los saberes comunitarios y establecen relaciones de confianza; también cuando las parteras cuentan con mecanismos efectivos para solicitar apoyo y las unidades de salud responden de manera oportuna a las necesidades que identifican.

Esta colaboración resulta especialmente importante en las comunidades donde las distancias geográficas y las barreras de acceso pueden retrasar la atención, dado que prevenir complicaciones obstétricas requiere identificar las señales de alarma, reconocer cuándo es necesaria una referencia médica y disponer de servicios capaces de brindar atención oportuna. Ninguna estrategia puede descansar exclusivamente en la responsabilidad individual de una partera: es indispensable contar con una red de servicios de salud articulada, accesible y resolutiva.

Avanzar hacia una atención materna más incluyente también significa reconocer a las mujeres que preservan y transmiten estas prácticas, la experiencia, el tiempo y la responsabilidad que implica acompañar un embarazo y un nacimiento no deben asumirse como una obligación natural ni permanecer invisibles, su labor merece reconocimiento, condiciones adecuadas para desarrollarse y oportunidades para fortalecer sus capacidades, respetando su autonomía y sus conocimientos.

El futuro de la atención materna en México requiere instituciones dispuestas a aprender de las comunidades y comunidades que puedan confiar en las instituciones, por ello, la partería tradicional nos recuerda que cuidar la salud también significa escuchar, acompañar y comprender las circunstancias de cada mujer.

Porque garantizar una atención materna digna, segura y oportuna no significa que todas las mujeres deban recorrer el mismo camino, sino asegurar que, sin importar dónde vivan, su cultura o sus circunstancias, todas puedan acceder al acompañamiento y a los servicios de salud que necesitan, con pleno respeto a sus decisiones y derechos.

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