La vida familiar migra al entorno digital en México: 99 por ciento ya se comunica en línea

La vida familiar en México ya se desarrolla, casi por completo, en el entorno digital. Un nuevo estudio de Kaspersky revela que el 99% de las personas en el país mantiene algún tipo de contacto digital con su familia, y que solo un 1% asegura no comunicarse en línea en absoluto. Mensajería instantánea, videollamadas, intercambio de memes y cuentas compartidas de streaming forman hoy parte de la rutina cotidiana de millones de hogares mexicanos.

El informe confirma que la digitalización no solo ha transformado la forma en que las familias se comunican, sino también cómo comparten su tiempo libre y construyen vínculos a distancia. Sin embargo, esta hiperconectividad también plantea nuevos desafíos en materia de seguridad digital, especialmente para niños y adultos mayores.

Según el estudio, el 95% de las personas en México se comunica con su familia a través de aplicaciones de mensajería, como WhatsApp, Telegram o Signal, consolidándose como el principal canal de contacto familiar. A esto se suma que el 79% de las familias comparte tiempo viendo películas o series juntas a través de plataformas digitales, lo que demuestra cómo el entretenimiento online se ha integrado a la vida familiar.

Las videollamadas también ocupan un lugar relevante: casi seis de cada diez mexicanos (58%) las utiliza de forma regular para mantenerse en contacto con sus familiares. Además, el 74% intercambia memes, videos o publicaciones en redes sociales, especialmente entre los grupos más jóvenes, donde el humor y las referencias culturales compartidas se convierten en una nueva forma de conexión emocional.

Esta migración masiva de la vida familiar al entorno digital está ampliando silenciosamente la superficie de ataque dentro del hogar. Los mismos canales que facilitan la cercanía, mensajería instantánea, plataformas compartidas y redes sociales, se han convertido en vectores habituales para fraudes, robo de identidad y accesos no autorizados, precisamente porque operan en un entorno de confianza.

A diferencia de otros espacios digitales, la comunicación familiar suele estar marcada por una menor verificación. Los usuarios tienden a bajar la guardia ante mensajes que aparentan provenir de un contacto conocido, lo que facilita ataques de phishing emocional, suplantación de identidad e ingeniería social. Un mensaje urgente, un enlace compartido sin contexto o una solicitud inesperada dentro de un chat familiar puede ser suficiente para comprometer un dispositivo o una cuenta.

El riesgo se amplifica cuando una misma cuenta o credencial es utilizada por varios miembros del hogar. La reutilización de contraseñas y el uso de cuentas compartidas crea un efecto dominó: si uno de los dispositivos se ve comprometido, los atacantes pueden escalar el acceso a correos electrónicos, servicios financieros o información personal almacenada en la nube, afectando a toda la familia y no solo a un usuario.

“Cuando la comunicación familiar se concentra en plataformas digitales, los riesgos dejan de ser abstractos. Niños y adultos mayores suelen ser objetivos prioritarios de estafas digitales, ya que los ciberdelincuentes aprovechan la confianza entre las personas para infiltrarse en conversaciones cotidianas. En muchos casos, los ataques no buscan grandes volúmenes de datos, sino accesos persistentes que permiten monitorear conversaciones, robar información o lanzar nuevas estafas desde cuentas legítimas. Proteger la privacidad y reforzar la seguridad digital en el hogar es hoy una parte esencial del cuidado familiar”, asegura Fabiano Tricarico, Director de Productos para el Consumidor para Américas en Kaspersky.

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