Un nuevo análisis de datos del rover Spirit identificó hematita cristalina y magnetita alterada en 32 sitios de suelo no perturbado del cráter Gusev, mientras el Planetary Science Institute presentó mapas SWIM para estimar dónde podría existir hielo enterrado.
Un tercer estudio propone que sales higroscópicas retengan películas de agua en microfracturas. Las tres líneas de evidencia ayudan a decidir qué buscar en Marte, pero ninguna demuestra lagos actuales, agua líquida estable o vida.
El hallazgo surgió de datos antiguos, no de un nuevo aterrizaje. Paulo de Souza, investigador de Edith Cowan University y miembro de la misión Mars Exploration Rover, volvió a analizar las mediciones del espectrómetro Mössbauer MIMOS II, instalado en Spirit.
El instrumento estudió 32 sitios de suelo no perturbado en el cráter Gusev durante la misión. Cada medición tenía límites de tiempo, energía y calidad de señal. La fuente radiactiva del espectrómetro también perdió intensidad con los años, lo que dificultó identificar minerales presentes en cantidades pequeñas.
De Souza agrupó las mediciones por rangos de temperatura y combinó los datos obtenidos hasta el sol 2062. El espectro consolidado reveló hematita cristalina y magnetita no estequiométrica, dos fases que no habían quedado claramente identificadas en las lecturas individuales.
De Souza afirmó: "Una de las conclusiones más importantes fue encontrar hematita cristalina en el suelo marciano ordinario. La presencia extendida de este mineral sugiere que no solo hubo agua, sino que áreas considerables de Marte pudieron estar cubiertas por agua."
La hematita cristalina no es una fotografía de un lago antiguo. Puede formarse cuando minerales ricos en hierro interactúan con agua. La magnetita alterada también es compatible con procesos de oxidación y modificación química.
El estudio, publicado en Interactions, sostiene que debe revisarse la conclusión anterior de que esos suelos no contenían hematita cristalina. Sin embargo, el mineral no identifica por sí mismo el ambiente que produjo las señales. El origen pudo involucrar agua subterránea, alteración hidrotermal o episodios de agua en la superficie.
El análisis refuerza la historia de un Marte antiguo con interacción entre agua y rocas, pero no demuestra que Gusev haya albergado un océano o un lago permanente.


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