Para contribuir a mitigar los episodios de sequía que se han registrado en México en las últimas cinco décadas, científicos del país desarrollaron con éxito la fórmula Rain Mate, orientada a estimular nubes para generar lluvia y, de esta forma, mantener la actividad productiva nacional de los sectores agropecuarios, silvícola y manufacturo.
Ante los positivos resultados alcanzados en el territorio nacional con la aplicación oportuna de la fórmula, la firma mexicana Startup Renaissance expandió actividades en naciones de América, donde ha contribuido, por ejemplo, a incentivar precipitaciones pluviales en la región de Los Andes.
En el reciente lustro, la empresa perfeccionó esta innovación científica y amplío su campo de aplicación con impacto directo en la actividad humana, al estimular nubes con precipitaciones direccionadas en presas y cuerpos de agua con funciones de almacenamiento y abasto hídrico.
La sequía es un fenómeno meteorológico asociado al cambio climático y se caracteriza por la escasez o ausencia de agua y, desde finales del siglo pasado, ha presentado una evolución de intensificación progresiva y severa en la República Mexicana.
De 1976 a 2026 ha mostrado una evolución de intensificación progresiva, con cuatro grandes períodos históricos de sequía en el siglo XX y eventos cada vez más severos en el siglo XXI, en los que destacan el año 2011 con la peor sequía en 70 años, y 2023-2024, como el pico más extenso registrado.
Este fenómeno ha causado severos impactos en el país, pero sobre todo en municipios de Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Baja California, Sonora, Sinaloa, Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes.
Agro, el más afectado
En el estudio Evolución e impacto de la sequía en cinco décadas en México y la proyección de su desarrollo, Startup Renaissance detalla que la agricultura ha sido el sector más afectado consistentemente, por el volumen registrado de pérdida de hectáreas de temporal.
Expone que en años de sequía severa se ha reducido, de manera considerable, la exportación de productos agrícolas y ganaderos, en tanto que las importaciones de granos presentan crecimiento súbito.
A lo largo de estas décadas el fenómeno climático también ha generado efectos en cascada sobre sectores como el transporte, comercio, industria alimentaria y servicios financieros.
Además, ha impactado en lo social y lo demográfico, ya que en sequías históricas ha generado hambre, migración y decesos, lo que alteró la dinámica productiva y social de las comunidades, al generar desempleo, condiciones de pobreza y pobreza extrema y en regiones acaparamiento, especulación, encarecimiento y escasez de alimentos.


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