Dos figuras unidas levantando el mundo, fundidas en seis kilogramos de oro macizo. El trofeo del Mundial 2026 fue presentado en el complejo arqueológico maya de Chichén Itzá, en el marco de su gira previa al inicio del torneo.
Elaborado en oro de 18 quilates, el trofeo fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad hasta Chichén Itzá, una de las siete maravillas del mundo moderno, en una gira promocional que ya ha recorrido ocho ciudades de México.
El recorrido continuará hasta mediados de abril por una docena más de ciudades en Estados Unidos y Canadá, países que, junto con México, acogerán el Mundial del 11 de junio al 19 de julio.
"Este símbolo que está aquí atrás es tremendo para México" y esta "es una imagen que va a dar la vuelta al mundo", afirmó el ex futbolista mexicano Hugo Sánchez antes de descubrir el trofeo frente al Templo del Castillo, la principal pirámide escalonada del célebre complejo maya.
Chichén Itzá atrae en el equinoccio de primavera a una multitud para presenciar el "descenso de Kukulcán", la serpiente emplumada.
En estas fechas, el sol proyecta al atardecer unas sombras sobre la escalinata de la gran pirámide que parecen hacer descender a esa deidad maya del cielo a la tierra.
Aquí también se encuentra la mayor cancha del mundo del juego ancestral de pelota maya, un ritual religioso surgido en esta zona en torno a 900 a.C. y antecesor cultural de deportes colectivos modernos como el futbol, con el que no tiene, sin embargo, ningún vínculo directo.


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